Un bloque de viviendas de Oiartzun funciona con un sistema de calefacción y agua caliente, alimentada por pequeñas cápsulas, denominadas pellets, fabricadas a partir del prensado de serrín y otros deshechos de la industria maderera y forestal.

Hernández muestra virutas de pellet, con la caldera a sus espaldasHernández muestra virutas de pellet, con la caldera a sus espaldas.

EL barrio oiartzuarra de Karrika mantiene un genuino sabor rural, a lo que contribuye su apartada ubicación de los principales núcleos residenciales. Entre su aspecto bucólico y rural, una nueva edificación guarda una moderna maquinaria, cuyo valor medioambiental entronca con el entorno natural en el que se encuentra. Se trata de un bloque de doce viviendas de promoción pública, donde la empresa donostiarra FNeNERGIA ha instalado un sistema centralizado de calefacción y agua caliente sanitaria, alimentada por biomasa en lugar de gas o gasóleo.

En concreto la energía se logra por medio de pellets, que son pequeños cilindros fabricados a partir de un material parecido a las virutas y el serrín, que tiene su origen en desechos forestales y de la industria maderera. Están deshumidificados y prensados con el objetivo de optimizar su volumen para facilitar su transporte y almacenamiento

"La biomasa es económica y respetuosa con el medio ambiente. Permite sustituir los combustibles fósiles por orgánicos, que están disponibles a precios muy competitivos. Emite menos CO2 y facilita el mismo confort que si fuera con gas natural o gasoil y no necesita tanta potencia", resalta Gemma Hernández, ingeniero técnico de la firma que ha instalado la caldera comunitaria en una sala habilitada para tal fin.

Entre otras ventajas, se estima que una tonelada de fuel usado como combustible equivale a 2,1 de pellets, si bien este material cuesta una tercera parte menos que el petróleo y su uso permite al consumidor ahorrar el 25% respecto al tradicional gasoil.

Comparado con otros combustibles, el pellet también gana la partida, ya que cuesta un 20% menos que el gas natural y su precio es un 35% inferior al del propano.

Su funcionamiento es sencillo: la caldera tiene un contenedor para el almacenaje del pellet y, mediante un engranaje, lo conduce a la zona de combustión. El encendido es automático y muy rápido, gracias a una resistencia eléctrica.

Un contador refleja el consumo exacto de cada piso, así como el referente al comunitario.

El consejero delegado de FNeNERGIA, Luis María Sánchez, detalla que en la promoción residencial de Oiartzun, cuyos propietarios entrarán a vivir dentro de pocas semanas, se han aplicado además de la biomasa otras medidas ecológicas como un revestimiento de paredes compuesto por lana de oveja

Sánchez precisó, asimismo, que su empresa ha firmado un acuerdo de colaboración con la firma burgalesa Satis Energía Renovable, especialista en calderas, para potenciar conjuntamente tecnologías basadas en la biomasa y en la geotermia y aplicarlas a edificios residenciales y empresas.

Este sistema está muy extendido en Europa y la producción de pellets aumenta año a año, con la instalación de nuevas plantas, cuya inversión en equipamiento es subsidiada por algunos gobiernos.

Sin embargo, la producción no alcanza para abastecer su consumo, como ocurre en países como Suecia, Dinamarca, Alemania o Italia.

De hecho, la proyección del consumo de pellets en Europa hasta el año 2010 se multiplicará por 2,5, de manera que el peso de las importaciones de este producto llegará al 34% el próximo año.