Pese a la creencia popular, consumir papel contribuye a aumentar las hectáreas forestales del país y supone una vía para evitar el abandono rural.

Según ingenieros de montes e industria papelera consultados por EFEVerde, fabricar papel no implica destruir bosques, ya que sólo se usa madera de árboles plantados con ese fin específico (básicamente eucalipto y pino, especies de crecimiento rápido).

Existe, reconocen, un "déficit" de comunicación con la sociedad, pero la deforestación obedece, de forma generalizada, a la conversión de los bosques en tierras para la ganadería y la agricultura.

Además, la madera noble de bosques tropicales o primarios no puede emplearse "técnicamente" y desde el punto de vista ambiental y económico "carece de sentido", afirma el director general de la Asociación Española de Fabricantes de Pasta, Papel y Cartón (ASPAPEL), Carlos Reinoso.

Según el decano del Colegio de Ingenieros de Montes, Carlos del Álamo, "no hay que tener miedo a cortar los árboles", sino darles rentabilidad.

Si no se gastara papel, añade, podrían desaparecer las 400.000 hectáreas forestales destinadas a este fin, que además ayudan a mitigar el cambio climático dado que almacenan 50 millones de toneladas de dióxido de carbono (principal gas causante del efecto invernadero).

Las plantaciones forestales suponen casi el siete por ciento de la superficie arbolada total (unos 18 millones de hectáreas).

Esta superficie, según el responsable de ASPAPEL, es insuficiente para cubrir la demanda nacional y obliga a importar el 30 por ciento de la madera para fabricar papel (sobre todo de América Latina).

"La industria papelera quiere ser autosuficiente y generar toda la madera que precisa. No solo por una cuestión de competitividad, sino porque es una oportunidad perdida: el campo español necesita expectativas de generación de riqueza que eviten el abandono rural", añade Reinoso.

Las principales explotaciones forestales en España -la mayoría de pequeña extensión y en manos de muchos propietarios- están ubicadas en la cornisa cantábrica (Galicia, Asturias, País Vasco, Cantabria y una pequeña mancha en Huelva).

A consecuencia de la crisis, el sector papelero registró un importante descenso de su negocio, pero ha comenzado a repuntar en 2010 gracias a la venta de envases y embalaje.

En España, el 70 por ciento del papel que se consume es reciclado, pero en los últimos años el sector se encuentra con el problema de que mucho de lo aquí recuperado se vende a China.

Los ciudadanos españoles consumen 170 kilogramos de papel al año, lo que equivale, a más de seis millones de toneladas.

20/04/2011

Fuente: adn.es