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EL HAMBRE DE LAS ARCAS PÚBLICAS HA DEVUELTO LA TASA SOBRE LOS PRODUCTOS CONTAMINANTES A LA PRIMERA LÍNEA DE FUEGO. LOS EXPERTOS ABOGAN POR SU APLICACIÓN AL TRANSPORTE Y LA EDIFICACIÓN.

La introducción de un impuesto que grave el consumo de dióxido de carbono (CO2) es una vieja guerra para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. El método es sencillo: los productos más contaminantes o los que generan más polución durante su fabricación, tienen una tasa superior al resto. La consecuencia es que el consumidor escoge otros artículos alternativos que tienen menor incidencia medioambiental y un precio inferior.

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Fuente: Expansión (21/05/2010)

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La introducción de un impuesto que grave el consumo de dióxido de carbono

(CO2) es una vieja guerra para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. El método es sencillo: los productos más contaminantes o los que generan más polución durante su fabricación, tienen una tasa superior al resto. La consecuencia es que el consumidor escoge otros artículos alternativos que tienen menor incidencia medioambiental y un precio inferior.

El grupo empresarial Ence, al que pertenece la papelera de Navia, acaba de editar un informe titulado “La gestión forestal sostenible y el eucalipto”, en el que demuestra que la especie contribuye a conservar el medio natural. La compañía tiene en producción más de 110.000 hectáreas de eucalipto en España y Uruguay. Ence indica que desarrolla programas de investigación y desarrollo orientados tanto a la mejora genética de especies forestales como a la aplicación de técnicas de silvicultura avanzada, con objeto de mejorar la productividad de sus cultivos forestales y la calidad de la celulosa. La compañía cuenta con tres complejos industriales en España, ubicados en Huelva, Navia y Pontevedra, en los que produce pasta de papel y energía eléctrica renovable. La planta de Navia es pionera en el uso de biomasa de eucaliptos para generar electricidad que abastece la planta. Parte de la producción se vende a la red.

Fuente: Lne.es (13.05.10)

El grupo Smurfit Kappa planea invertir 7,1 millones de euros en la papelera de Sangüesa (antigua Papelera Navarra). Se trata de un proyecto para producir energía con biomasa para el cual es necesaria la reforma de la caldera de cortezas. El proyecto se enmarca dentro del plan de mejoras medioambientales que se están acometiendo en la planta y supondría un ahorro total de combustibles fósiles de 3.854 toneladas de fuel-oil y en 61.372 Mwh de gas, con la consiguiente reducción de emisiones de CO2. Además se crearían 45 puestos de trabajo. Otra de las mejoras ha sido la puesta en marcha hace unas semanas de una nueva depuradora, lo que ha supuesto una inversión de otros 3,7 millones de euros. La consejera de Desarrollo Rural y Medio Ambiente, Begoña Sanzberro, visitó recientemente las instalaciones de la empresa que lidera el consumo de madera en la Comunidad foral. En la visita, la consejera estuvo acompañada por los responsables de la planta y del suministro de madera y biomasa: Marino García, Ricardo Ballestar y Kepa Albizu. La planta Smurfit Kappa Sangüesa Paper utiliza 375.000 metros cúbicos de madera de pino anuales que se destinan a la producción de papel y cartón (el 50% de esa cantidad de madera procede de la Comunidad Foral). Smurfit Kappa Sangüesa Paper emplea actualmente a 250 personas y produce al año 112.000 toneladas de papel, de las que 60.000 se destinan a cartón ondulado y el resto a bolsas para alimentación, comercio, papel de regalo e impresión. La facturación anual de esta fábrica es de 60 millones de euros. La planta está dividida en la fábrica de pasta y recuperación de productos químicos y tres máquinas de papel; y la caldera auxiliar para la combustión de materia vegetal para producción energía. También dispone de una planta de caustificación. En total, el grupo Smurfit Kappa emplea a cerca de 40.000 personas en sus 359 centros de producción internacional. El consumo de madera y su gestión sostenible permite la regeneración de los bosques y evita incendios. En lo referente al empleo, se estima que en la Comunidad foral existen unas 400 empresas relacionadas con el sector que generan unos 5.000 empleos. Por ello, el Gobierno de Navarra creó en 2009 el Plan de Acción para el Fomento del Sector Forestal, que tiene por objetivo impulsar el consumo de madera. Entre otras medidas, se creaba una oferta específica de madera con precios de mercado para su adquisición por parte de la industria papelera.

Fuente: DiariodeNavarra.es (08.05.10)

Dos científicos alemanes logran el Premio Inventores Europeos del Año 2010 gracias a Arboform, un material con el que diseñan piezas de automóviles y de relojes, juguetes, altavoces, muebles e incluso ataúdes. Su aspecto explica su procedencia o al menos la de uno de los materiales básicos: la lignina, una sustancia presente en el tronco de los árboles que une las fibras celulosas de la madera como si de un pegamento se tratara. Su gran manejabilidad se debe a la combinación de este elemento (que hace que el papel se vuelva amarillo con el tiempo por su exposición al aire y a la luz natural) con resinas, fibras, ceras y aditivos naturales. El resultado final es Arboform, una masa que puede procesarse como cualquier material termoplástico con máquinas de inyección. En la actualidad, con este material con aspecto de madera se fabrican piezas de automóviles, de relojes y de calzado, juguetes, altavoces de diseño, “tees” de golf y muebles, como los ataúdes. El bioplástico se puede moldear con una precisión mayor incluso que la de los polímeros tradicionales. Esta alternativa verde hecha de “madera líquida” ha convertido a los investigadores alemanes Jürgen Pfitzer y Helmut Nägale, del Instituto Fraunhofer de Tecnología Química (ICT), en los Inventores Europeos del Año 2010 en la categoría “Pymes/Investigación”, unos premios promovidos por el Foro Europeo de Patentes y la CE, en cuya organización, celebrada recientemente, ha colaborado la Oficina Española de Patentes y Marcas.

Fuente: La Razón 10.05.10

Un ingeniero leonés idea un proceso que permite producir energía sin la necesidad de adquirir un pulverizador industrial.

AMR/DICYT ¿Pueden las pequeñas explotaciones agrarias y pequeñas comunidades locales producir energía por si mismas para sus necesidades básicas? Un ingeniero industrial leonés piensa que es posible reducir el gasto energético en poblaciones rurales a través de un proyecto de gasificación de biomasa que está desarrollando en la actualidad. Su investigación pretende el desarrollo de un sistema de gasificación de biomasa especialmente aplicable a pequeñas instalaciones a partir del diseño de nuevos gasificadores.

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