/ Un operario forestal talando un pino. [MIGUEL ANGEL GONZÁLEZ]


 




ESPECIES ARBÓREAS
Gipuzkoa (año 2005)
Especie Hectáreas
Pino silvestre 140
Pino laricio 6.941
Pino pináster 1.103
Pino radiata 49.973
Pícea europea 166
Seudotsuga 3.995
Alerce 6.502
Chameciparis 760
Otras coníferas 651
Total coníferas 70.232
Haya 17.390
Roble 8.359
Rebollo 174
Quejigo fagínea 132
Encina 2.312
Árboles ripícolas 825
Aliso 178
Sauce 153
Plantación de frondosas 770
Eucaliptus spp. 228
Falsa acacia 244
Roble americano 1.911
Castaño 528
Bosque mixto 19.277
Otras frondosas 1.293
Total frondosas 54.308
Total 124.540
Los dueños de pinares quieren acabar con la mala imagen medioambiental de la especie
La asociación Gipuzkoako Baso Elkartea cumple ahora 25 años
TOLOSA.DV. <> comenta Fernando Otazua, director técnico de la asociación de forestalistas de Gipuzkoa, Gipuzkoako Baso Elkartea. Este colectivo celebra mañana su asamblea general en el balneario de Zestoa.
Esa asociación cumple ahora 25 años. En 1982 tenía 68 socios, ahora son 2.385 «y unos cientos más que no pagan la cuota y les tendremos que dar de baja», dice Otazua. «La gente no se da cuenta: en nuestro listado de socios aparecen 1.410 caseríos, caseríos en los que la gente vive a diario, y esa gente es la que planta los bosques, en buena parte de los casos pino insignis, y luego los cuida durante décadas. Para que luego digan que el pino es algo "de fuera"».
Hay algunas normas subsidiarias de ayuntamientos que Otazua califica de «demenciales y a la vez cómicas, como aquél que prohibió que en el municipio se plantaran «especies forestales contaminantes». Es de suponer que se refería a las coníferas. Otro ayuntamiento dictaminó que en las praderas que dejaban de serlo se pudieran plantar sólo árboles frutales, lo cual es un abuso claro, a juicio de este ingeniero de montes.
La asociación Gipuzkoako Baso Elkartea está también molesta porque en la Directiva Marco del Agua que está elaborando la Consejería de Medio Ambiente en ningún momento se menciona la labor repobladora que están realizalando los propietarios particulares, y en cambio se dedica un capítulo a «la pérdida de suelo relacionada con la actividad forestal». Otazua recuerda que «en los bosques llueve dos veces, porque las hojas aminoran el impacto de la lluvia sobre el suelo, dando tiempo a que se filtre más cantidad de agua».
Otra queja: en la Red Natura 2000, en los Espacios Naturales y en los Biotopos Protegidos hay regulaciones que en todos los casos limitan la actividad forestal. «Pero existen dos biotopos costeros en donde se prohíbe plantar "árboles", y en cambio está permitida la ganadería y la plantación de uva para txakoli. No estamos ni contra una cosa ni contra la otra, pero tendrán que explicarnos en términos medioambientales por qué no se pueden plantar árboles».
Otazua quiere «desmontar otra teoría sin fundamento, la de que los pinares son "desiertos verdes". No diré que sean los ecosistemas con más biodiversidad, pero se puede citar que un estudio de Aranzadi, publicado en la revista Munibe, que cita catorce especies de aves cuyo hábitat prioritario son las coníferas, entre ellas el gavilán común, el azor común, la becada, el cuco, el búho chico y otros pajaros pequeños, como el herrerillo».
Freno al CO2
Los propietarios de pinos están muy irritados. Creen que la sociedad en general -no solamente ciertos ayuntamientos- tiene una imagen negativa de su labor, pese a que colaboran claramente para el mantenimiento y aumento de la superficie arbolada. «La sociedad ve muy bien que las instituciones políticas, grandes grupos empresariales y entidades financieras paguen la plantación de árboles en no sé qué sitios del planeta para así compensar las emisiones de CO2 a la atmósfera. En cambio, los que de verdad plantamos árboles aquí -y luego los cuidamos durante años- somos denostados. Gipuzkoa, sólo con el pino insignis, está absorbiendo 500.000 toneladas de CO2, y a cambio sus propietarios no reciben ningún elogio».
Entre las diversas razones que los forestalistas aportan para pedir a los ayuntamientos que usen pino insignis certificado en sus obras públicas, está las de que la madera «contribuye a reducir el cambio climático; es biodegradable; es reciclable; y es el material de construcción más sostenible».
Hay estudios que dicen que sustituir cemento por madera representa ahorrar entre 0,725 y 1,01 toneladas de CO2 por metro cúbico, dependiendo del tipo de hormigón.
Hace dos años se celebró en Bilbao la feria Egurtek, que sirvió de escaparate para mostrar las nuevas posibilidades que la madera de pino ofrece en el sector de la construcción. Basta con levantar la vista en edificios públicos construidos en estos últimos años para ver que en muchos casos se ha usado madera laminada de pino para las estructuras.
El fusarium, estancado
Hay un motivo para la satisfacción: la enfermedad del fusarium, que se detectó en Gipuzkoa en 2006 y afectaba al pino insignis -también llamado pino radiata- hasta aniquilarlo, no se ha expandido más allá de la zonas iniciales: básicamente, Usurbil, Aia, Oiartzun y Hernani. Por este motivo se han tenido que talar 168 hectáreas en Gipuzkoa. La madera es comercializable: los mejores troncos se llevan a algún aserradero que cuente con alta temperatura, que elimina el hongo, y las partidas de menor grosor acaban en las papeleras; en el proceso de conversión en pasta de papel también desaparece ese agente patógeno.
En los terrenos afectados, los propietarios están replantando otras dos especies de coníferas: cryptomeria japonica y sequoia sempervivens. La primera es muy apta para los terrenos más bien arenosos y ácidos del litoral, la otra es muy interesante por su rápido crecimiento.
Debido a la caída del precio que se paga por la madera de pino, las extracciones han ido descendiendo en los últimos años. Mientras en 1997 se extrajeron de los montes guipuzcoanos 1.760.000 metros cúbicos de tronco maderable (de al menos 18 centímetros de diámetro), en 2005 fueron 887.000.
Hoy en día en la Comunidad Autónoma Vasca hay un reparto casi a partes iguales entre bosques naturales y bosques de plantación, y también entre coníferas y frondosas. Y Gipuzkoa es el territorio que más se acerca a ese equilibrio. Gipuzkoa es el territorio de la CAV menos extenso pero más arbolado, Sus 124.500 hectáreas arboladas suponen el 63% del territorio guipuzcoano total.
A diferencia de la estructura forestal de Álava, sólo el 20% de los bosques guipuzcoanos son de utilidad pública. La especie más representada en Gipuzkoa es el pino radiata, con 50.000 hectáreas, un 36% de todas las hectáreas de insignis de la CAV.
Tras las 50.000 hectáreas de pino radiata, las otras coníferas están a mucha distancia en el ranking. Hay especies como el pino laricio, el alerce o el abeto Douglas, con extensiones comprendidas entre las 4.000 y 7.000 hectáreas.
«El pino laricio todavía se planta, porque está adaptado al frío y a las nieves, y es apto para terrenos no tan ricos. Tiene el inconveniente de que es madera más pesada que la de insignis, pero vale también para fabricar estructuras. El Escorial está hecho con una variedad de laricio, el de Cuenca», dice Otazua.
El abeto, por su parte, está presente en laderas de montes de cierta altitud. «Hay unos bosques preciosos en Albistur y en la parte de la sierra de Aizkorri que da al norte».