Basoa Fundazioa, gracias a su amplia experiencia en la gestión y ordenación de bosques constituidos con especies autóctonas, ha colaborado como asesor para el grupo de cooperación formado por la Unión de Selvicultores del Sur de Europa (USSE) las tres asociaciones de propietarios forestales de Euskadi (AFB, AFG y AFA) y el Grupo de procesos de biorrefinería (BioRP) de la Universidad del País Vasco (EHU/UPV), un proyecto financiado con las ayudas a la Cooperación previstas en el artículo 35 del Reglamento (UE) 1305/2013 del Gobierno Vasco.

En este proyecto se analiza la potencialidad de utilizar los elementos químicos constituyentes de la madera para producir productos antifúngicos contra la podredumbre de la misma.

La madera, debido a su elevada disponibilidad, durabilidad y relación fuerza/peso, es un material con un alto potencial de empleo actual y futuro. Sin embargo, dependiendo de las condiciones ambientales en las que se emplee su resistencia, durabilidad y color pueden verse afectados por la aparición de hongos.

Actualmente, la preservación de la madera para evitar la aparición de hongos se suele llevar a cabo mediante el empleo de compuestos sintéticos. Sin embargo, en los últimos años el empleo de compuestos naturales para eliminar los hongos de la madera ha recibido una mayor atención debido a su baja toxicidad. En este sentido, la transformación química de los compuestos de la madera menos practicada es la de los extractivos. Se sabe, que muchos de ellos responden a la defensa activa del árbol frente a posibles daños de patógenos, como pueden ser los hongos de la podredumbre. Por ello, algunos de estos extractivos son potentes antifúngicos aptos para utilizarlos en la protección de la madera frente a las pudriciones.

Este proyecto se dirige al denominado bosque mixto atlántico. Los sucesivos inventarios nacionales del bosque vasco muestran una tendencia ascendente en los últimos años de este tipo de bosque. Dado que el motivo de creación de este tipo de masas es el abandono de la gestión precedente, su evolución mantiene este mismo déficit: carece de gestión alguna. El abandono de la gestión, y por tanto de la obtención de madera de estos bosques, genera pérdidas económicas en los mercados de la madera (disminuye la aportación del territorio a las demandas de abastecimiento de energía y materiales locales), pérdidas ambientales (incrementa el peligro de generar mayores incendios forestales y de su mayor propagación, disminuye la cantidad de agua que se aporta a los acuíferos y ríos, peligra la estabilidad sanitaria y estructural de las masas) y pérdidas en el ámbito social (perdida de la cultura de la gestión forestal, disminución de la accesibilidad a estos bosques, etc.). Es decir, el abandono de la gestión incide negativamente en la sostenibilidad ambiental, social y económica y empobrece los servicios ecosistémicos de los que viene disfrutando la sociedad tradicionalmente.

No obstante, este estado actual de no intervención por abandono, no tiene porqué ser (ni continuar) así. Este tipo de masas se pueden gestionar para obtener de ellos madera gruesa, de fustes rectos y limpios de nudos. La madera de este tipo de árboles se considera de gran calidad para el mercado de tonelería, carpintería y ebanistería (los de mayor precio) y ofrecen también la posibilidad de abastecer tanto mercados de construcción como de embalaje. De esta forma, además de mantener un material apto para el mercado de la madera, se podrían mantener (e incluso mejorar) los citados servicios ecosistémicos.

Sin embargo, no todas las especies presentes que pudieran llegar a ese punto de producción, alcanza una demanda en el mercado óptima. Si bien el roble mantiene unos mercados asentados todo el resto de especies han experimentado una gran caída de su precio. Del mismo modo, las necesarias gestiones intermedias en forma de claras para alcanzar ese tipo de productos comentados, producen unos aprovechamientos de madera de pequeñas y medianas dimensiones que tampoco obtienen una adecuada salida en el mercado.

El impulso a la gestión del bosque mixto atlántico requiere de la búsqueda de soluciones innovadoras para los materiales provenientes de las tareas selvícolas intermedias de su ciclo productivo. Dichas soluciones deben aportar competitividad en la producción de madera de calidad de frondosas de los citados bosques.