Desde la Confederación de Forestalistas del País Vasco se demanda a la Administración y a las industrias forestales responsabilidad para que tomen medidas preventivas urgentes ante los riesgos de plagas y enfermedades que acechan a los montes de Euskadi. Además de notificar a la administración competente y a la Mesa Intersectorial de la Madera de Euskadi de la existencia de las plagas y haber realizado una primera evaluación de riesgos, también se han realizado propuestas de medidas preventivas para que sean aprobadas a la mayor brevedad posible.

La gran cantidad de madera derribada en Aquitania como consecuencia del huracán Klaus ha propiciado la aparición de la plaga Ips sexdentatus, insecto escolítido que ataca preferentemente al pino. Este escolítido está presente en Euskadi pero sin alcanzar el nivel de plaga y sin presentar riesgo para nuestros pinos. La actual situación puede empeorar si no se regula adecuadamente la gestión de la madera proveniente de la región Aquitana susceptiblemente infectada por la plaga y que en la actualidad tiene un bajo precio. La administración francesa ha propuesto una serie de medidas para intentar paliar su situación pero hasta el momento, no están cumpliendo el objetivo previsto.

La otra gran amenaza para los bosques vascos es el nematodo de la madera de pino Bursaphelenchus xylophilus. Se trata de un gusano microscópico, menor de 1,5 mm, considerado uno de los organismos patógenos más peligrosos para el pino a nivel mundial. Es un organismo nocivo de cuarentena que provoca una grave enfermedad en las especies del género Pinus sp. y otras coníferas. Entre las especies más sensibles al ataque del nematodo se encuentran P. sylvestris, P. nigra y P. pinaster, mientras que P. radiata y P. halepensis presentan una sensibilidad intermedia y P. pinea parece ser resistente. Esta enfermedad consiste en un decaimiento súbito, sin exudación de resina, de los árboles afectados y es conocida como “seca o marchitamiento de los pinos”.

Es originario de Norteamérica y se extendió a Asia a través de cargamentos de madera infectados durante todo el siglo pasado, actualmente está presente en Canadá, Estados Unidos, Méjico, Japón, China, Corea y Taiwán. La primera entrada en Europa se produjo en 1999 en Setúbal, Portugal. Posteriormente, en el 2008 se detectó un árbol infectado en Villanueva de la Sierra (Cáceres) y a finales del pasado año 2010 se detectó otro árbol infectado en As Neves (Pontevedra).

Para trasladarse de un árbol a otro el nematodo necesita de un insecto, siendo los cerambícidos del genero Monochamus los vectores más importantes a nivel mundial. En Euskadi se da la existencia de la especie Monochamus galloprovincialis. La dispersión de la enfermedad es favorecida por la presencia de pinos susceptibles y de condiciones ambientales favorables. Temperaturas elevadas (mayores de 20º C) y déficit hídrico en la estación de crecimiento favorece la intensidad y la dispersión de la enfermedad.

Para finalizar, no podemos olvidarnos del hongo Fusarium circinatum y de la procesionaria Thaumetopoea pityocampa presentes en nuestros bosques. Ya existen medidas de control para ambas pero conviene recordar que aquellos árboles debilitados por algún factor, son más susceptibles de ser atacados por otros agentes patógenos.

Enlaces de interés:

Los escolítidos de las coníferas del País Vasco

Ficha descriptiva de Ips sexdentatus