La combinación de la producción forestal y el pastoreo en un mismo territorio, conocida como silvopastoralismo, se ha convertido en una de las mejores opciones para conseguir bosques más resistentes frente al cambio climático. Entre otros beneficios, esta práctica permite un uso ganadero de los bosques, evitando o minimizando incendios, aumentando la biodiversidad y promoviendo el desarrollo de la economía rural.
