Los efectos de la dana en Valencia empeoraron por la deforestación de la superficie forestal de las cuencas hidrográficas y la urbanización masiva en zonas inundables. Con un territorio forestal muy fragmentado, una escasísima o nula rentabilidad del monte, amenazas ambientales y riesgos de todo tipo, agravado por la despoblación y falta de relevo generacional, la gestión forestal necesaria para mantener los montes en buen estado es algo realmente difícil.
