
Cada año, los incendios forestales liberan cerca de 1,4 millones de toneladas de CO₂ en nuestro país, alimentados por la acumulación descontrolada de biomasa en montes sin gestionar.
Mediante el aprovechamiento de un millón de toneladas de biomasa al año, se podría evitar la emisión de 580.000 toneladas de CO2.
